Arte y Autoexpresión

Lección de arte aprendida

“¡No entiendo por qué te molestas! Solo digo que en vez de poner esa línea allí y usar ese color, deberías dibujar la línea de esta otra forma y usar un tono diferente de ese color que usaste. ¡Eso es todo!"

Repetí yo, visiblemente confundido mientras señalaba la pintura que hizo mi esposa, Kimberly.

Podría jurar que utilicé la combinación de palabras más cuidadosamente seleccionadas que pude para dar una opinión útil sobre la obra de arte que Kimberly me estaba mostrando.

Sin embargo, mi pecho inflado de “súper-esposo-que-siempre-ayuda-a-su-esposa” comenzó a desinflarse mientras seguía mirando su cambio de expresión al mismo tiempo que articulaba mi punto de vista.

Mi deseo en ese momento era brindar una crítica constructiva sobre la pieza de arte de mi esposa. Pero ahora sólo quería saber por qué lloraba.

“¿Qué acabo de decir que estuvo tan mal?” , me preguntaba yo mientras intentaba encontrar la respuesta en el rostro de mi esposa.

“No vas a entender.”, dijo ella finalmente mientras jugaba con sus dedos.

“¿Puedes explicarme entonces?”, exigí.

“¡Lo que estás sugiriendo cambiará totalmente lo que quería decir con mi pintura! Terminará siendo tu pintura, no la mía”.

Ouch.

A partir de ese momento me prometí a mí mismo nunca intentar cambiar la decisión de otra persona, ni sobre el arte ni sobre cualquier otra cosa.

Y si sucede que tengo que darle mi opinión a otra persona, sería porque me pidieron específicamente que la diera.

Si es así, intentaría darla dentro del contexto de su situación en particular, tratando de no interponerme en el curso natural de su camino.

Idealmente, ayudaría a otros a superar sus propios problemas escuchándolos para que ellos mismos puedan encontrar la respuesta a sus propios problemas.

No hace falta mencionar que fracaso en esa tarea casi todos los días.

La necesidad de mover los labios tiende a dominar mis habilidades para escuchar. Aunque admito que sí me gustaría creer que estoy mejorando en eso.

Cuando mi esposa me mostró su obra de arte, lo que ella quería que yo hiciera era apreciar lo que ella tenía que decir, en este caso a través de una pintura.

Cuando le dije que hiciera todos esos cambios a su pintura, literalmente estaba diciéndole: “Lo que estás expresando a través de esa obra de arte realmente no es tan importante. TU no eres tan importante. Pero yo sí, y esta es la razón…”

En ese momento le estaba negando a ella su derecho y la necesidad de expresarse, en este caso, a través del arte.

Negué quién era ella .

Eso me hizo pensar en la importancia de la autoexpresión, en particular através de las artes.

Los dos propósitos del arte

Como expliqué en un artículo anterior "¿Es el arte relevante todavía?" , creo que el arte es una de las herramientas que el yo creativo que hay en nosotros utiliza para reconocerse frente a la realidad y darle su propio significado a la vida.

El diccionario Merriam-Webster afirma que la autoexpresión es la expresión de la propia personalidad, la afirmación de los rasgos individuales.

Eso me hizo pensar, si el yo no es capaz de identificarse entre la infinidad de yoes que existen, ¿no estaría él a merced de todo y de la voluntad de todos?

Después de todo, sin saber quién es o qué representa, cada camino es correcto y ninguno es erróneo.

Indecisión, sumisión y caos.

Eso es todo lo que puedo percibir de tal situación.

Creo que hay maneras de dejar que el yo camine en público, con todas sus peculiaridades e imperfecciones.

Vulnerable. Auténtico.

Desde la forma en que se visten hasta cómo actúan, las personas de las que se rodean y las actividades a las que asisten, los yoes del mundo siempre están tratando de expresar quiénes son.

Todo ello en un intento por reafirmar sus identidades y validar su propia existencia.

En este sentido, creo que el arte puede cumplir dos propósitos.

1) Por un lado, el arte podría servir como una exploración del yo.

2) Por otro lado, el arte podría servir como un reflejo del yo.

Exploración del yo

A veces el yo parece estar perdido, en silencio, con miedo de salir a la luz. Por eso se esconde en lo más profundo con una actitud sumisa.

Necesita un poco de motivación para poder levantarse sobre sus dos piernas.

Aquí el arte viene bien.

Caracterizado por no tener prácticamente reglas, el arte permite la libre exploración de uno mismo sin temor a equivocarse o traspasar algunos límites prohibidos, ya que en el arte no los hay.

Ninguna restricción interferirá con el desarrollo del yo.

Con suerte, esta exploración infantil a través del arte alentará al yo a encontrar la salida de la oscuridad en la que había estado escondido para que pueda reconocer la fuerza que proviene de saber quién es y qué representa.

Reflección del yo

Por el contrario, el yo que tiene claro quién es y qué representa, no necesita apoyo para valerse por sí mismo, ya que está motivado para salir y comerse el mundo.

El problema aquí no es la falta de motivación sino de un medio para realizarse frente a la realidad.

Los medios habituales simplemente no son suficientes. No porque sean intrínsecamente condenables, al menos no necesariamente. Sino porque no logran mostrar con suficiencia o la totalidad del yo.

Su identidad, por lo tanto, su existencia, no se refleja exteriormente como se supone que debe hacerlo. Como resultado, su existencia oscila.

El yo motivado quiere ser validado como todo lo que sabe que es, y nada menos.

En las artes, el yo se encuentra repentinamente ante múltiples medios a su disposición para impulsar su identidad hacia afuera y ver su propio reflejo, y así, la realización de su existencia.

Conclusión

Para finalizar, no creo que la autoexpresión sólo sea posible a través del arte exclusivamente.

Hay otros aspectos de la vida en general que parecen funcionar como un medio para que el yo vea su propio reflejo sobre la tela de la realidad.

Graduarse de la universidad. Conseguir el coche deportivo del año. Ser una buena esposa. Cuidar a un miembro de la familia. Encontrar un trabajo bien remunerado en una buena empresa. Trabajar duro en desarrollar un buen físico.

Estos y muchos otros ejemplos que no se mencionan aquí son símbolos externos que el yo adquiere con el propósito de realizarse frente a la realidad.

Sí veo una limitación con estos medios, digamos, “prefabricados” y proporcionados por nuestras comunidades.

A diferencia del arte, la mayoría de estos medios ya tienen algunos significados establecidos.

Dependiendo de la situación del yo interior, esto podría ser o no lo que el yo necesita. Dicha limitación pudiése provocar el tormento del yo a causa de la contradicción entre el mundo interior y el mundo exterior. 

En las artes, sin embargo, tú te conviertes en el creador de significados.

Esto significa que las probabilidades de que el yo se exprese como quiera y así valide su propia existencia están básicamente garantizadas.

Palabras finales

Me gustaría creer que esta autorrealización tiene la capacidad de ir más allá de la mera autosatisfacción.

Me gustaría creer que esta autorrealización lograda a través de la autoexpresión, en este caso, a través del arte, permite al yo comprender más de sí mismo y de su naturaleza.

Aprendiendo así a vivir en armonía y compasión con otros yoes que están pasando por el mismo proceso.

 

PD: Si deseas explorar las obras de arte de mi esposa y la forma en que su yo se expresa a través del arte, haz clic aquí .



Author: Jason Berberena

Artista visual y co-fundador de Kreation Artzone

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